El infarto cerebral (ictus) continúa siendo una causa importante de muerte e incapacidad. El tratamiento del ictus isquémico está cambiando rápidamente con la aplicación de estrategias de tratamiento temprano y rescate neurovascular, como la fibrinolisis intraarterial.
El objetivo de la neurointervención en el ictus isquémico agudo es reestablecer el flujo cerebral al territorio de la arteria ocluida y disminuir o evitar las secuelas. El principal riesgo del rescate intravascular es la posibilidad de una hemorragia al restablecer el flujo, por esto, el uso de las técnicas de rescate endovascular queda restringido a un tiempo muy corto después del inicio de los síntomas, cuando el riesgo de hemorragia de reperfusión es menor. Se ha establecido que para la oclusión de arterias de la circulación anterior, se puede realizar la recanalización entre las 0-6 hrs posterior al inicio de los síntomas, aunque con técnicas mas nuevas de recanalización mecánica, sin el uso de medicación fibrinolítica, se ha logrado extender esta ventana terapéutica hasta las 8hrs.
En el caso de la circulación posterior, dado que el pronóstico es grave, no existe limitación de tiempo para intentar realizar el rescate intravascular, aunque entre más tiempo haya pasado menores son las oportunidades de mejoría clínica.
Sin embargo, la ventana terapéutica es distinta para cada paciente, dependiendo del tipo de oclusión, la región ocluida, estado de salud del paciente, entre otras... por lo que cada paciente debe ser valorado individualmente por un neurólogo y a la vez por un neurorradiólogo intervencionista que pueda establecer si el paciente es candidato a la recanalización.
| Terapéutica endovascular y percutánea | ||||||||||||
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